Hacia una mirada grande

Leyendo el discurso pronunciado por el actual presidente del directorio de Codelco, Oscar Landarretche, en la inauguración del Congreso de FESUC, debo expresar que en términos generales, comparto plenamente sus apreciaciones.
Los tiempos actuales, encuentran a la principal compañía del Estado de Chile con un sinnúmero de desafíos y amenazas. Codelco no resiste una nueva administración como las últimas que ha tenido, tampoco el afán de paliar en parte el financiamiento de sus proyectos.

Si se quiere mejorar, se debe revisar profundamente la actual estructura de operaciones, abastecimiento y; sobre todo, la “república independiente“ de la Vicepresidencia de Proyectos. En estos tres ámbitos es donde se dilapidan grandes cantidades de recursos.

Codelco debe ser mirado en forma sistémica, aprovechando sus sinergias y sus capacidades instaladas, así como el conocimiento experto de sus profesionales (aunque después de esta administración pocos quedan de ellos) y de sus trabajadores. Esta mirada también debe ser válida cuando se plantean proyectos para las actuales divisiones, ya que lo común es que estos se realicen en la forma clásica, sin considerar los potenciales del entorno.

Cuando los trabajadores analizamos, por ejemplo, el proyecto del acueducto para proveer de agua de mar las operaciones de la futura concentradora de la división Radomiro Tomic, vemos con preocupación que éste tiene un costo de USMM $ 1.200, sin considerar los costos por obras de mitigación del proyecto, nos preguntamos: ¿por qué no se consideraron las instalaciones del antiguo gaseoducto que proveía de gas a la termoeléctrica de Tocopilla proveniente de Argentina, y que atraviesa toda la zona donde se ubica minera El Abra y las actuales Divisiones Radomiro Tomic, Chuquicamata y Ministro Hales, el cual desemboca en el mar a la altura de la ciudad de Tocopilla, activo por el cual Codelco como socio de la actual ECL, también invirtió recursos.

Aún cuando las especificaciones del ducto no sirvieran para transportar agua de mar, ¿no aminorarían en gran cantidad la cuantía del proyecto, si se aprovecharan, por ejemplo, los caminos y las servidumbres que ya fueron resueltas para el actual gaseoducto en desuso?.

De esa participación estamos hablando, de mirada en grande, con aporte de conocimientos y de dejarse influir en las decisiones que nos afectan.

Comparto plenamente que Codelco, por ser una empresa estatal, tiene mayores responsabilidades, pero eso no sólo debe reflejarse en la buena inversión y administración de los recursos, sino que también debe ser ejemplo de cómo se ejecuta la minería en Chile. No es posible que nos sumemos a la depredación de nuestro principal recurso, vendiendo y proyectando la venta indiscriminada de concentrado como se hace en la actualidad.

Me parece penosa la discusión pública que se ha instalado entre un concejal de Calama y los transportistas que trasladan concentrado de la división Chuquicamata. El tema nos es cómo trasladar el concentrado, el tema es que ese concentrado debiera ser procesado en su totalidad en nuestras fundiciones y refinerías para ser vendido como cátodo.
Los trabajadores estamos más conscientes que nadie, de las dificultades por las que atraviesa la empresa. Hemos sido nosotros los que acuñamos la frase “en los equipos de carguío no sólo va mineral, sino que también en ellos van caminos, hospitales, escuelas y carreteras para los más desposeídos de nuestro país”.

A la pregunta a qué estamos dispuestos, voy a responder a qué no estamos dispuestos los trabajadores:
No estamos dispuestos a seguir tirando a nuestros viejos a la calle en forma indiscriminada, restándole valor a la empresa y aumentando los contratos de terceros, cuyos trabajadores realizan actividades de carácter permanente, existiendo una abierta vulneración a la ley de subcontratación.

No estamos dispuestos a que se sigan contratando trabajadores con beneficios menores a los pactados en nuestros instrumentos colectivos. Actualmente no sólo existen trabajadores de segunda categoría, sino que también sindicatos de segunda categoría.

No estamos dispuestos a que los ejecutivos y supervisores trabajen de lunes a jueves en las divisiones, dejando inhabilitada la empresa desde el jueves hasta media mañana del lunes, so pretexto de mejorar su calidad de vida. Si no se quieren someter a las jornadas que tienen los trabajadores o no les gusta vivir en la zona donde se encuentran nuestras divisiones, busquen otra empresa donde laborar. Los sistemas de turno se deben adecuar a la gestión y no al revés.

No estamos dispuestos a que se administren los sistemas de salud por señores que ingresan a su jornada diaria a las 09:00 de la mañana en oficinas climatizadas, para analizar “los altos costos de salud” de nuestros viejos que se levantan a las 03:30 con temperaturas cercanas y bajo cero la mayoría de las veces.

La crítica que permanentemente hemos realizado respecto a la mala gestión de la actual administración, que algunos podrán pensar es subjetiva, se ve corroborada en los propios indicadores del Convenio de Desempeño obtenido a nivel corporativo.

Creo que la conclusión y la clave del éxito, siempre será la misma: la participación, los cambios y las mejoras en la gestión de la empresa, “se hacen con los trabajadores y no contra los trabajadores”.

¡LOS TRABAJADORES DE CODELCO, NO SOMOS PARTE DEL PROBLEMA SINO QUE DE LA SOLUCIÓN…!

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