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Mirada Histórica
Antecedentes de la contratación minera
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Los ejercicios de "enganche" fueron una práctica habitual en los inicios de la actividad minera a gran escala en el país
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Con probabilidad toda persona anhela entrar a trabajar al oficio o profesión donde realizarse. Si bien el campo laboral antes era más limitado, las oportunidades de desempeño se han multiplicado en la actualidad. En tal sentido, la actividad minera era y es una opción distinta por sus exigencias en medios inhóspitos, ofreciendo una compensación económica mayor que el promedio.

La minería se ha caracterizado por la ocupación de mucha gente para las operaciones, por lo que las explotaciones del salitre o cobre implementaron sistemas de ingreso ad hoc. Pero antiguamente fue común el "enganche" obrero para las salitreras del Norte a fines del siglo XIX. Debido a la demanda de mano de obra para faenas manuales y semimecanizadas los administradores trataban con "enganchadores" para captar campesinos, ex soldados, rudos aborígenes, inmigrantes y cesantes que quisieran trabajar en el desierto. Para ello, el enganchador ponía banderas en plazas y estaciones de tren buscando al máximo de individuos con la promesa que ganarían monedas a puñados, y cobrando dinero por cada uno. Así, miles de ilusionados dejaban todo para marchar a lo desconocido.

A comienzos del siglo XX empresas estadounidenses como Braden Copper, Chile Exploration y Andes Copper Mining también usaron el "enganche" para la contratación masiva de varones a la mina y plantas de beneficio. Tales empresas enviaron "enganchadores" a atraer peones reunidos en posadas, pagando su comida y hablándoles de fortuna fácil si los seguían hasta determinado mineral. Pero como se trataba de una explotación cuprífera inédita en Chile, el ofrecimiento fue reforzado con avisos de prensa que publicitaban oficios de elevados salarios, asegurando más contingente del calculado. El resultado fue una concurrencia masiva que viajó dispuesta a probar suerte en arriesgadas labores e impactando con su presencia en alejadas provincias.

El caso de la Gran Minería fue diferente. En El Teniente el objetivo fue restar gente a la agricultura para contar con hombres para faenas industriales. Incluso aún se cuenta la costumbre de revisar las manos uno por uno, seleccionando a aquel que tenía callos en las palmas. Pero el aislamiento geográfico, la falta de comodidades y accidentes fatales provocaron rotación laboral y deserción por temor a quedar heridos o perecer. Más tarde, Braden Copper requirió específicamente peones y mecánicos competentes; después algunos se presentaban con un "pase" en mano por recomendación de un amigo; y otros se quedaban cerca a la espera de una vacante.
Durante el siglo XIX en Chuquicamata hubo pirquineros que vivían en rústicas habitaciones de Punta de Rieles y Placilla. A partir de ellos Chile Exploration contrató técnicos e ingenieros extranjeros encargados de montar y dirigir las obras. En cambio, la fuerza de trabajo reclutada fue una mezcla étnica proveniente de las oficinas salitreras, del Norte chico y la zona central, ex combatientes de la Guerra del Pacífico, y foráneos como bolivianos y chinos. Para ello se echó mano de avisos de enganche como el que circuló en Concepción en 1925, haciendo una singular advertencia: "Inútil presentarse con defectos físicos o con enfermedades de trascendencia social".

En cambio, en una zona como Atacama, la administración foránea que planificó Potrerillos primero se acercó a los Collas -aborígenes lugareños- porque conocían los cursos de agua, tenían animales para trasladar carga y resistían la altura, entre otros aspectos. Con posterioridad buscaron voluntarios en la minería local para las obras preliminares. Tras la obligada paralización de las operaciones a raíz de una coyuntura internacional, Andes Copper reinició sus operaciones con "enganches" llamando a quienes integraron el personal definitivo, en base a avisos de prensa de 1926 que decían: "Para Potrerillos se necesitan con toda urgencia jornaleros, carpinteros, albañiles, mecánicos, torneros y fundidores solteros. Contratos individuales conforme a la Ley 4053. Inscripción y examen médico diariamente en calle Amunátegui, entre Catedral y Santo Domingo (señal: bandera azul)".

Cabe destacar que en los dos últimos casos y por la envergadura del grupo que iba al norte, los hombres eran embarcados en vapores, más "ágiles" para llegar al destino prometido. Y como nunca antes, la minería del cobre exigió cierta especialidad a la mano de obra contratada -variando la forma del enganche, hasta que lo prohibió el Código del Trabajo- y evidenció preocupación por su seguridad social.

En los '30, la industria del cobre experimentó cambios significativos en El Teniente, Chuquicamata y Potrerillos. Su incremento productivo no cesó de emplear brazos y obligó a mantener campamentos para obreros, empleados y habitantes en general, quedándose a vivir en la medida que disponían de agua, energía eléctrica, comercio y primeros auxilios, recibiendo facilidades de casa, educación y atención médica. Más tarde se sumaron clubes sociales, deportivos, cines e iglesias. Rápidamente dichas garantías, más la mayor remuneración, fueron un gran incentivo que muchos no tendrían en la ciudad.

Con los años las faenas introdujeron obras de construcción y/o expansión contratando el personal de firmas proveedoras con un plazo fijo, además de la contratación individual para los roles de pago, donde primaba el parentezco. Pasó tiempo hasta que las empresas exigieron estrictos requisitos como 18 años de edad, examen médico y servicio militar al día. Una excepción fueron los trabajadores "temporales" que se desempeñaban por meses o un año, al cabo del cual tenían preferencia para quedar contratados. En una última etapa, la contratación estableció la presentación de curriculum vitae, estudios superiores y asistir a charlas de orientación, hasta la admisión de hijos de trabajadores pactados en convenios colectivos, tesistas y jóvenes profesionales.

El incremento general de costos y la tercerización de servicios que superan las dotaciones de planta han cambiado el escenario. La Gran Minería ganó reputación de empleo mejor remunerado y sigue ejerciendo atracción entre los interesados por trabajar en el sector.

María Celia Baros M.
Licenciada en Historia

Fuente: Minería Chilena

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