archivo  

.
Un Congreso con Clase
.
Por Héctor Roco Aguilar, Vicepresidente FTC
.

Esta semana se votó en la Cámara de Diputados el proyecto que devolvería el legítimo derecho a los dirigentes sindicales, a ser candidatos al Parlamento. Como era de suponer, la derecha se opuso en bloque a esta anhelada y legítima aspiración de la clase trabajadora y de la sociedad civil organizada.

Sabido es que esta "incompatibilidad" es fruto de la herencia de don Augusto, quien tuvo la delicadeza de dejar sin opción de acceder a un cargo de representación popular al mundo sindical, y también al mundo gremial.

Al mundo gremial entre comillas, pues, aunque resulte inaudito, el sector de los gremios, tiene dueño, por tanto está bien blindado. Sí señor, tiene patrón: la derecha más dura de nuestro país se autoproclamó y, por tanto, se apropió la representación de los gremios, autodefiniéndose como un partido gremialista.

Es precisamente este sector el que opone mayor resistencia a abortar una de las tantas herencias de su verdadero patrón, don Augusto, argumentando que es "impresentable" que un dirigente sindical forme parte de la expresión máxima de la democracia representantiva, porque atentaría contra el principio elemental de un honorable, que es propiciar el bien superior de sus electores y no sólo del sector del que forma parte.

¡Qué contradicción!, no creen ustedes, pues ese partido, que también se ha atribuido ni más ni menos, la representación "popular", ha sido un fiel y leal representante, y un defensor acérrimo de los intereses del sector que representa: el mundo empresarial.

No es entonces legítimo que, en un país soberano y republicano como el nuestro, se reivindique la figura de grandes y verdaderos gremialistas que, al tiempo de ser legítimos representantes de los trabajadores en el Congreso, lo hayan hecho con la perspectiva y la mirada global de luchar por los intereses superiores del país.

O, acaso, cuando la figura intachable de uno de los mejores parlamentarios y grandes sindicalista que ha tenido Chile, como Héctor Olivares Solis - reconocido públicamente por "honorables" que rechazaron la iniciativa - ejerció su rol de Diputado de la República, lo hizo ocultando el liderazgo que ejercía como máximo representante de los trabajadores del Cobre. No señor, por el contrario, fue esa convicción y esa estatura ética y moral la que lo impulsó a jugar un rol preponderante en un proceso que ha sido esencial en la historia política y económica de nuestro país, como es la Nacionalización del Cobre. Antecedente histórico que hoy, a 38 años de ocurrido, y en plena crisis económica internacional, cobra aún más preponderancia.

Esa visión de clase y con clase del quehacer político, permitió ni más ni menos, el surgimiento de Codelco Chile, la principal empresa del estado chileno, cuyo rol preponderante en el contexto socio económico nacional, es ratificado día a día.

Por respeto a la historia, es imperioso fortalecer y reposicionar en un rol protagónico a la sociedad civil organizada, de la cual el mundo sindical es parte sustantiva, en un modelo democrático, que a todas luces, requiere urgentes modificaciones.

.

archivo  

.

[ HOME ]

.
.
.