Pacto, Concertación y Diálogo Social: La tarea pendiente para Chile

La Responsabilidad Social Empresarial se ha convertido en estos últimos años en un nuevo elemento en la estrategia de negocios de las Empresas: un nuevo paradigma. Los diez principios del pacto global de Naciones Unidas que hoy la inspiran son compartidos universalmente por todos nosotros. ¡Saludamos tal iniciativa!

Sin embargo, el reforzamiento del poder de las empresas que se viene dando para determinar unilateralmente las condiciones laborales y las consecuencias ambientales de sus procesos productivos, ha motivado simultáneamente el desarrollo de toda una serie de acciones de denuncias por parte de los ciudadanos, sindicatos y de organizaciones sociales sobre este comportamiento.

En este sentido, ha sido la creciente repercusión en la opinión pública nacional e internacional de estas denuncias, la que ha impulsado la adopción, por parte de algunas empresas, de diferentes actuaciones voluntarias en materia laboral y ambiental que, a partir de finales de los años 90, comienzan a enmarcarse en el ámbito de la denominada Responsabilidad Social Empresarial.

En nuestro país, desde el advenimiento de la Democracia se estableció un consenso en la inserción internacional de Chile en la economía internacional. Los sucesivos gobiernos de la Concertación han firmado múltiples tratados de Libre Comercio, los cuales nos han permitido tener un acceso de cerca de 3.500 millones de consumidores, los cuales viabilizan nuestro crecimiento.

Sin embargo, los sucesivos hechos de contaminación al medio ambiente, han generado en nuestro país una creciente preocupación por parte de los ciudadanos, con un probable efecto negativo en nuestras exportaciones. Al respecto, cabe mencionar el exceso de pesticidas en nuestra producción agropecuaria, la existencia de malaquita en el salmón, o la preocupación de la contaminación de los terrenos donde se cultivan las uvas para la producción del vino. Suecia, Holanda y otros países de la Unión Europea así lo confirman.

El informe de Naciones Unidas respecto del Cambio Climático nos alerta que, de continuar así las cosas, podemos llegar a un punto de inflexión de la sostenibilidad del planeta.

Las mega tendencias a nivel internacional ponen de manifiesto que hoy, la producción limpia y el respeto al medio ambiente en los mercados internacionales, constituyen un factor de competitividad y no de costos adicionales. Las cada vez mayores exigencias de los consumidores refuerzan dicha afirmación.

Esta temática nos involucra a todos como ciudadanos y como trabajadores. Nos interesa además, porque la industria ambiental genera cada vez mayores puestos de trabajo.

También en esta dimensión, encontramos que ha sido la acción de los ciudadanos, las organizaciones ambientalistas y los trabajadores, los que han puesto la alerta para rectificar este tipo de crecimiento que hoy tiene en pie de guerra a los pescadores artesanales, que ven como la merluza prácticamente va desapareciendo de nuestras costas por la explotación desmedida de estos recursos, a través de la pesca de arrastre a sólo 5 millas de la costa, por poner un solo ejemplo.

Como señalara el ex Presidente de los EE.UU. Bill Clinton, “los problemas del Medio Ambiente no son el resultado de un crecimiento robusto, sino más bien de un crecimiento imprudente”, es lo que hoy se reclama.

CHILE REQUIERE HOY, UN NUEVO PACTO SOCIAL

La sociedad política puede ser estructurada y modificada, de acuerdo a la conveniencia de la sociedad en su conjunto. El Contrato Social es, por consiguiente, origen de todos los derechos ciudadanos, fuente de moralidad y justicia y que se expresa en la Constitución de un país.

Impulsar la Concertación social, reforzando las organizaciones sindicales para que, frente a los desafíos de la globalización, puedan negociar decisiones de carácter estratégicas encaminadas a la obtención de acuerdos nacionales en conjunto.

La concertación social presupone una negociación política explícita trilateralmente. Implica una modalidad particular de negociación formal y necesariamente tripartita con el Gobierno.

Fomentar el Diálogo social, orientado a canalizar la información y propuesta entre los que dialogan, sea bilateralmente por los agentes sociales o trilateralmente, dando entrada al poder ejecutivo.

Reivindicar la Negociación colectiva, que exige siempre una negociación bilateral exclusivamente efectuada entre los agentes sociales.

Se trata de un mecanismo de adopción de decisiones políticas legitimadoras de la actuación del Gobierno, en la medida que los agentes sociales expresan su voluntad, manifestando el carácter democrático de las normativa.

Supone una forma de conseguir la paz social, dentro del conflicto natural entre las partes enfrentadas ya que hablamos de un método de legitimación social del poder político.

Las bases de una paz social que, si bien es cierto no queda garantizada por la aplicación mecánica de los pactos, si ve facilitado un ámbito de diálogo que permite reducir considerablemente la conflictividad laboral.

Todos estos instrumentos se articulan básicamente en:
*Elevación de la competitividad para potenciar el crecimiento económico
*Aumentar la capacidad de la economía para crear empleo.
*Potenciar las políticas activas de empleo, priorizando las medidas orientadas hacia aquellos colectivos socialmente más desfavorecidos.

La experiencia española nos sugiere una concertación en dos etapas: La primera corresponde a un consenso entre actores políticos y que es seguida inmediatamente por un acuerdo social entre empresarios y trabajadores.

La confianza -uno de los componentes centrales del capital social de una comunidad-, y, en particular, la confianza entre los actores políticos, tienen una fuerte correlación con la estabilidad de las instituciones democráticas.

Al respecto, cabe citar a Felipe González, ex presidente del Gobierno español: “el clima inédito de confianza política fue un ingrediente clave de la transición política española. Los Pactos de la Moncloa, no tienen un contenido político notable, su importancia residió en el cambio que representaron en el estilo de la relación entre las fuerzas políticas en función de los problemas del país”.

Ese consenso, que busca el beneficio comunitario en lugar de repartir cuotas de poder o dividir diferencias, no nace de la letra de un documento, sino de la maduración cívica de un país.

La tarea pendiente de Chile

Los estudios llevados a cabo sobre los procesos de transición y consolidación de la democracia en América Latina, constatan un proceso de “congelamiento” de la incipiente sociedad civil. Es una forma de entender instrumentalmente el concepto de Gobernabilidad.

Sólo con una activa y constante implicación de los ciudadanos en la vida política, acompañada con la realización de importantes dosis de igualdad y justicia social, podemos asociar la democracia a un importante impulso ético que subyace detrás de su dimensión normativa; el principio de igualdad política de todos los ciudadanos.

Hacia un nuevo pacto social entre Estado y Sociedad Civil

Durante mucho tiempo el debate sobre el desarrollo en América Latina se centró en la existencia sólo de dos actores; el Estado y el mercado. Ha sido un debate entre neoliberalismo por un lado y estatismo por otro.

La sociedad civil ha sido entendida por un actor representado por el Estado. Otros, han concebido la sociedad incorporada dentro del mercado.
Sin embargo, las racionalidades y lógicas propias del Estado y del mercado son distintas a las que se dan en la sociedad. Debemos pensar por tanto, en la existencia de tres esferas; Estado, mercado y Sociedad civil. Esta última también cuenta con una racionalidad y lógica propia de funcionamiento.

Un nuevo pacto social es consecuencia de un nuevo pacto político. No habrá pacto social si no existe un nuevo pacto político. Y el pacto político es algo que debe ser construido activa y pro-activamente por la interacción de los distintos actores.

Los partidos tienen como objetivo alcanzar el poder estatal a través de mecanismos de representación. Así, si no se fomenta y no se reconocen estos nuevos actores sociales, no se logrará cambiar la manera de cómo la sociedad se relaciona con el Estado, es decir, no se alcanzará el nuevo pacto social del que hablamos.

Es por ello que afirmamos que un nuevo pacto social sólo será posible a través de un nuevo pacto político. O dicho de otra manera, no habrá pacto social sin pacto político y este pacto político debe ser construido activa y pro-activamente por la interacción de los distintos actores.

La sociedad civil está creciendo. El llamado tercer sector esta creciendo, y en el mundo crece a una velocidad mayor que el Estado o el mercado.
Por tanto, el fortalecimiento de la sociedad civil es central para un nuevo padrón de relación entre el Estado y sociedad, para un nuevo formato de Estado y quizás también, para un nuevo formato de Partidos.

La democracia es un modo de regulación de conflictos, es un modo que alcanza su plenitud sólo cuando hay conexiones horizontales entre las personas.

La democracia es el modo de ejercicio de la libertad que nos muestra que no se pueden construir sociedades sustentables, que caminen por sus propios medios, sin esta relación democrática entre los diversos medios de la sociedad.

La participación, aún cuando sea con tropiezos, es lo que humaniza el proceso político y lo hace permeable al desarrollo humano. La política es un modo de regulación de opiniones e intereses distintos y muchas veces contradictorios, que existen en un sistema complejo. Y ese modo de regulación democrático, es lo que permite no tener ninguna certeza de lo que va a ocurrir.

El concepto de Capital Social, no es otra cosa que cooperación ampliada socialmente. El pacto fundante de una sociedad esta basado en la posibilidad de apoyo entre unos y otros, no puede existir una sociedad si no existe cooperación. Y la capacidad de desarrollarse es lo que denominamos Capital Social y fue usado para poner de manifiesto que el capital físico y financiero no puede reproducirse sustentablemente si no existe éste. Es decir, sociedades con bajo capital social tienen baja prosperidad económica y no tienen buena gobernanza. El capital social apela a un concepto de redes entre personas, que tienen objetivos compartidos y ganas de participar.

La pobreza está vinculada a la falta de capacidades de desarrollar determinadas habilidades. Allí donde el capital humano y social sea bajo, aún cuando se colocase todo el dinero del mundo, no se logrará desarrollo.
El desarrollo no es dinero, el desarrollo se da cuando las personas despliegan sus potencialidades y hacen cosas. El desarrollo es cambio social, no es una cuestión técnica, sino un cambio en las estructuras de relaciones sociales, cambios concretos en la forma de vida y relaciones entre los distintos actores.

Carlos Vargas Quiroz
Director Ejecutivo
Fundación Trabajo y Sociedad

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